Esas bolitas de grasa que salen bajo la piel, en el cuello, la espalda, los brazos o el abdomen. Se retiran con un procedimiento ambulatorio, en la mayoría de los casos con anestesia local y sin necesidad de hospitalizarte.
Un lipoma es un tumor benigno formado por células de grasa, que crece en la capa que está entre la piel y el músculo. Va envuelto en una cápsula delgada que lo separa del resto del tejido, y por eso se siente como una bolita bien delimitada que se mueve cuando la empujas con el dedo.
La palabra tumor asusta, y conviene aclararla: en medicina tumor solo quiere decir bulto. La enorme mayoría de los lipomas son benignos, crecen despacio y no se transforman en cáncer. Suelen ser blandos, no duelen y aparecen sobre todo en el cuello, los hombros, la espalda, los brazos, los muslos y el abdomen.
No existe una causa única demostrada. Lo que sí se observa con claridad es que se agrupan en familias: es común que un paciente cuente que su papá, su mamá o sus hermanos también tienen. Hay personas que desarrollan uno solo en toda su vida y personas que desarrollan varios, en distintas partes del cuerpo, a lo largo de los años.
No los provoca comer grasa ni tener sobrepeso. Tampoco son consecuencia de un golpe, aunque es frecuente que la persona los note por primera vez justo después de golpearse esa zona, simplemente porque se puso a tocarla. Y no son contagiosos.
El crecimiento típico de un lipoma es lento, de meses o años. Justamente por eso mucha gente lo deja pasar y llega a consulta cuando ya mide varios centímetros. Un lipoma pequeño se retira con una incisión pequeña. Uno grande requiere una incisión mayor y deja una cicatriz mayor.
La cirugía de lipoma es una cirugía menor. En la mayoría de los casos se hace con anestesia local, de forma ambulatoria, y te vas a tu casa el mismo día.
Se duerme la zona con anestesia local. Se hace una incisión sobre el lipoma, del largo mínimo necesario y siguiendo las líneas naturales de la piel para que la cicatriz quede discreta. Se libera el lipoma de los tejidos que lo rodean y se retira completo, con su cápsula. Después se cierra la piel con puntos.
Es el punto que más determina el resultado. Si se vacía la grasa pero se deja la cápsula, queda tejido capaz de volver a llenarse, y el lipoma reaparece en el mismo sitio. Retirarlo íntegro es lo que hace que el problema quede resuelto.
Aunque el lipoma se vea típico y todo apunte a que es benigno, la pieza se envía al laboratorio para su estudio. Es la única forma de tener un diagnóstico con certeza y no con probabilidad. Ese estudio va incluido en el presupuesto.
Cuando el lipoma es grande, cuando está profundo, por debajo del músculo, o cuando son varios en una misma sesión, conviene sedación o anestesia general. En esos casos también suele pedirse un ultrasonido o una resonancia antes, para saber con exactitud hasta dónde llega. Te lo explico en la valoración.
Un lipoma confirmado, pequeño, que no crece y que no molesta se puede dejar en paz y simplemente vigilar. No opero a nadie que no lo necesite, y este es un caso donde con frecuencia la respuesta correcta es observar.
Sí conviene retirarlo cuando duele, cuando roza con la ropa o estorba, cuando ha crecido de forma clara, cuando está en un lugar visible y te incomoda, o cuando hay dudas sobre qué es en realidad.
En esa misma capa aparecen también quistes sebáceos, ganglios inflamados y hernias de la pared abdominal. Y aunque es poco frecuente, existen tumores malignos de tejidos blandos que en una primera impresión pueden parecer un lipoma. Por eso la valoración empieza por explorar el bulto con calma y, cuando hace falta, pedir un ultrasonido.
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Esta página la escribí y la reviso yo. La cirugía de piel y tejidos blandos forma parte de la cirugía general, y la duda que más escucho con los lipomas no es sobre la operación: es si el bulto es peligroso. Mi trabajo es darte esa respuesta con certeza, no con suposiciones.
Las dudas que más escucho
Es un tumor benigno formado por células de grasa que crece entre la piel y el músculo, envuelto en una cápsula delgada. Se siente como una bolita blanda que se mueve cuando la empujas con el dedo y que normalmente no duele. La palabra tumor asusta, pero aquí solo significa bulto: la enorme mayoría de los lipomas son benignos y no se vuelven cáncer.
No hay una causa única identificada. Lo que sí está bien documentado es que hay un componente hereditario: es común que en una misma familia varias personas tengan lipomas, y algunas personas desarrollan varios a lo largo de la vida. No los provoca comer grasa, ni el sobrepeso por sí solo, ni un golpe, aunque a veces un golpe es lo que hace que la persona note uno que ya estaba ahí.
Con una cirugía menor. En la mayoría de los casos se hace con anestesia local y de forma ambulatoria: se duerme la zona, se hace una incisión sobre el lipoma, se libera de los tejidos de alrededor y se retira completo, con su cápsula. Después se cierra la piel con puntos. Retirar la cápsula completa es importante, porque es lo que evita que vuelva a salir en el mismo sitio.
No hay crema ni pomada que disuelva un lipoma: la grasa está encapsulada bajo la piel y nada aplicado por fuera llega ahí. Existen técnicas de inyección y de liposucción que reducen el volumen, pero como no retiran la cápsula, el lipoma tiende a volver a crecer y además no queda tejido íntegro para analizarlo. Por eso la extirpación completa sigue siendo el tratamiento de elección.
Un lipoma confirmado, pequeño y que no molesta se puede dejar en paz y vigilar. No todos hay que quitarlos. Lo que sí conviene revisar es cualquier bulto que crezca rápido, que se ponga duro o fijo, que duela o que mida más de 5 centímetros, porque esas características obligan a descartar que se trate de otra cosa.
No. En esa misma zona pueden aparecer quistes sebáceos, ganglios inflamados, hernias de la pared abdominal y, con poca frecuencia pero es lo importante de descartar, tumores malignos de tejidos blandos. Por eso la valoración empieza por explorar el bulto y, cuando hace falta, pedir un ultrasonido. Y por eso lo que se retira siempre se manda a patología.
Sí, cualquier incisión deja cicatriz. Lo que se puede controlar es su tamaño y su orientación: la incisión se planea del largo mínimo necesario y siguiendo las líneas naturales de la piel, para que quede lo más discreta posible. En zonas visibles como el cuello o la cara eso se cuida especialmente. Te explico dónde quedaría la cicatriz antes de operar.
Un lipoma común toma entre 20 y 45 minutos y te vas a tu casa el mismo día. La molestia posterior es leve y se controla con analgésicos sencillos. Los puntos se retiran entre 7 y 14 días según la zona, y en general se puede volver al trabajo de escritorio al día siguiente. El ejercicio y cargar peso se retoman cuando la herida está bien cerrada.
El cirujano general. Es un procedimiento que forma parte de la cirugía de piel y tejidos blandos, que es terreno de la especialidad. Cuando la lesión está en una zona que conviene manejar con otro especialista, te lo digo y te oriento hacia quien corresponda.
En el mismo sitio es poco frecuente, siempre que se haya retirado completo con su cápsula. Lo que sí puede pasar, sobre todo en personas con tendencia familiar a tenerlos, es que aparezcan lipomas nuevos en otras partes del cuerpo. Eso no significa que el anterior haya regresado.
Depende del tamaño del lipoma, de en qué parte del cuerpo está, de si son uno o varios y de si se puede hacer con anestesia local o requiere sedación. Por eso no manejo un precio único: en la valoración te reviso y te doy un presupuesto claro y cerrado, que incluye el estudio de patología. Escríbeme por WhatsApp y platicamos tu caso.
Si la bolita que tienes no encaja con un lipoma, es probable que esté aquí. Y si no aparece, escríbeme y te oriento.
El primer paso es una valoración: reviso el bulto, te digo con qué estamos tratando y si conviene retirarlo o simplemente vigilarlo. Si hay que operar, te doy un presupuesto claro y cerrado en ese momento.
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