Cirugía de apendicitis en CDMX

La apendicitis es una urgencia quirúrgica. Se opera por laparoscopía, con incisiones pequeñas, y entre más pronto se resuelva, más sencilla es la cirugía y la recuperación.

Formado en: Universidad La Salle Hospital ABC UNAM
Si en este momento tienes dolor en la parte baja derecha del abdomen que va aumentando, con náusea, vómito, fiebre o dolor al moverte, no esperes una cita: acude a un servicio de urgencias. La apendicitis no se resuelve sola y cada hora cuenta.

¿Cuándo es necesaria una consulta con el Dr. Edgar Núñez?

¿Qué es la apendicitis?

El apéndice es un tubito de unos pocos centímetros que sale del inicio del intestino grueso, en la parte baja derecha del abdomen. Está cerrado por un extremo, como un dedo de guante.

La apendicitis ocurre cuando la salida de ese tubito se tapa. Adentro se sigue produciendo moco, se acumulan bacterias y la presión sube. Al subir la presión deja de llegarle sangre bien a la pared del apéndice, y ahí es cuando se inflama y se infecta. Ese proceso no se detiene solo, y por eso la apendicitis es una urgencia.

Cómo se siente y cómo evoluciona

El dolor se mueve

La señal más característica de la apendicitis no es dónde duele, es cómo se mueve el dolor. Empieza vago, alrededor del ombligo o en la boca del estómago, difícil de señalar con un dedo. Con las horas se va corriendo hacia la parte baja derecha del abdomen y ahí se queda, ya bien localizado. Cuando llega a ese punto, normalmente duele al moverse, al toser o al caminar.

Casi siempre viene acompañado

Junto con el dolor suele aparecer falta de apetito, náusea y a veces vómito. La fiebre no siempre está desde el principio: muchas veces aparece después, y no es baja ni alta de manera predecible. Perder el hambre es un dato que en consulta pesa más de lo que la gente imagina.

Lo que más importa: la evolución

Un dolor de estómago que va y viene y luego se quita es distinto de un dolor que lleva horas y cada vez es más intenso. La apendicitis es de las segundas. Si el dolor no cede y va aumentando, es momento de que te vea un cirujano.

Señales que ya no admiten espera: dolor que se extiende a todo el abdomen, vientre duro, fiebre alta, vómito que no para o dolor que aumenta mucho al soltar la presión sobre el abdomen. Eso ya sugiere complicación.

En qué consiste la cirugía de apendicitis

La cirugía se llama apendicectomía y consiste en retirar el apéndice inflamado. Yo la hago por laparoscopía, con anestesia general.

Cómo se hace

Se hacen incisiones pequeñas en el abdomen. Por una de ellas entra una cámara que proyecta el interior del abdomen a una pantalla, y por las otras entran los instrumentos con los que se trabaja. Se localiza el apéndice, se sella su base para que no salga contenido intestinal y se retira. Es una de las cirugías que más he realizado a lo largo de mi trayectoria.

Por qué laparoscopía y no cirugía abierta

Las incisiones pequeñas duelen menos, se infectan menos y permiten levantarse a caminar el mismo día. Hay además una ventaja diagnóstica: con la cámara se revisa el resto del abdomen. Si el problema resultó no ser el apéndice, se identifica en el mismo momento y se resuelve, en lugar de tener que volver a operar.

Cuánto dura y cuánto tiempo de hospital

Cuando el apéndice está solo inflamado, la cirugía toma entre 45 y 60 minutos y la estancia en el hospital suele ser de uno o dos días. Cuando el apéndice ya está perforado o hay pus en el abdomen, la cirugía es más laboriosa, la estancia es más larga y se necesitan antibióticos por más tiempo.

¿Por qué no se puede esperar?

Porque el apéndice se perfora

La presión dentro del apéndice sigue subiendo mientras no se resuelva. Llega un punto en que la pared cede y se perfora. Cuando eso ocurre, el contenido del intestino sale al abdomen y provoca una peritonitis, o se organiza en un absceso. La cirugía deja de ser un procedimiento sencillo y se vuelve un problema serio.

Porque el pronóstico cambia con las horas, no con los días

La diferencia entre operar un apéndice inflamado y operar un apéndice perforado no es solo el tiempo de quirófano. Es más días de hospital, más antibióticos, más riesgo de infección de la herida y una recuperación notablemente más larga. Es el mismo padecimiento con dos desenlaces muy distintos, y lo que los separa es cuánto se esperó.

Porque el dolor que se calma puede engañar

A veces el dolor cede de golpe justo cuando el apéndice se perfora, porque baja la presión. Esa mejoría dura poco y después el cuadro empeora. Un alivio repentino después de horas de dolor intenso no es señal de que ya pasó.

Tomar analgésicos fuertes por cuenta propia enmascara el cuadro y retrasa el diagnóstico. Si sospechas apendicitis, mejor acude a valoración que automedicarte para aguantar.

No todo dolor del lado derecho es apendicitis

En esa misma zona dan síntomas los problemas de ovario y de trompa, los cálculos del riñón o del uréter, la infección urinaria, una hernia inguinal, la inflamación del intestino y hasta una gastroenteritis. He tenido pacientes que llegaron con sospecha de apendicitis, los valoré, los mantuve en observación y no había que operar. Se fueron a su casa sin cirugía.

Distinguir un cuadro del otro es exactamente el trabajo del cirujano, y se hace con exploración física, laboratorios y estudios de imagen, no con una sola prueba mágica. Mi maestro lo decía así: el mejor cirujano sabe cuándo no operar.

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Dr. Edgar Núñez García, cirujano general en CDMX

Dr. Edgar Abraham Núñez García

Cirugía General · Cirugía Gastrointestinal · Cirugía Laparoscópica y de Mínima Invasión

Esta página la escribí y la reviso yo. La apendicectomía es una de las cirugías que más he realizado, y es también una de las que más dudas genera porque casi siempre se decide a contrarreloj. Mi trabajo es explicarte qué está pasando y por qué conviene actuar rápido.

  • Médico Cirujano · Universidad La Salle · Céd. Prof. 6944303
  • Especialidad en Cirugía General · Hospital ABC avalado por la UNAM · Céd. Esp. 09181211
  • Certificación vigente por el Consejo Mexicano de Cirugía General (CMCG)
Conoce más sobre mi trayectoria

Preguntas frecuentes sobre la apendicitis

El cuadro clásico empieza con un dolor vago alrededor del ombligo o en la boca del estómago, que en unas horas se va corriendo hacia la parte baja derecha del abdomen y ahí se queda. Suele acompañarse de falta de apetito, náusea y a veces fiebre. Lo que más orienta no es un solo síntoma, es que el dolor no cede y va aumentando con las horas. Aun así, no hay forma de confirmarlo en casa: el diagnóstico se hace con una exploración física y estudios. Si el dolor va en aumento, acude a urgencias.

El apéndice es un tubito cerrado por un extremo que sale del inicio del intestino grueso. Cuando su salida se tapa, casi siempre por materia fecal endurecida o por inflamación de su propio tejido, adentro se acumula moco y bacterias. La presión sube, deja de llegarle sangre bien y el apéndice se inflama y se infecta. Ese es el mecanismo. No lo provoca comer picante, ni tragar chicle, ni correr después de comer.

No, y esta es una de las razones por las que vale la pena una valoración. En esa zona también dan síntomas los problemas de ovario y de trompa, los cálculos en el riñón o el uréter, la infección urinaria, una hernia inguinal, la inflamación del intestino y hasta un cuadro de gastroenteritis. He tenido pacientes que llegaron con sospecha de apendicitis y no lo era, y no se operaron. Distinguirlo es justamente el trabajo del cirujano.

En casos seleccionados de apendicitis no complicada, el antibiótico puede resolver el episodio. El problema es que una parte importante de esos pacientes vuelve a presentar apendicitis después y termina operándose de todos modos, a veces en peores condiciones. Por eso el tratamiento estándar en la mayoría de los casos sigue siendo la cirugía. Si tu caso es de los que se pueden manejar con antibiótico, te lo digo y te explico los pros y los contras.

Se llama apendicectomía y yo la hago por laparoscopía, con anestesia general. Se hacen incisiones pequeñas por las que se introducen una cámara y los instrumentos, se localiza el apéndice, se sella su base y se retira. Al mismo tiempo se revisa el resto del abdomen, que es una ventaja de la laparoscopía: si el problema resultó ser otro, se ve en el mismo acto quirúrgico.

La cirugía suele tomar entre 45 y 60 minutos cuando el apéndice no está complicado. La estancia en el hospital depende de en qué momento se operó: si el apéndice estaba solo inflamado, suele ser de uno o dos días. Si ya estaba perforado o había pus en el abdomen, la estancia es más larga y se requieren antibióticos por más tiempo. Esa diferencia es la razón principal para no esperar.

El apéndice inflamado y con la presión alta acaba perforándose. Cuando eso pasa, el contenido intestinal sale al abdomen y provoca una peritonitis, o se forma un absceso. Ahí el cuadro deja de ser una cirugía sencilla y se vuelve un problema serio: más tiempo de hospital, más antibióticos, más riesgo. El tiempo es el factor que más cambia el resultado.

Cuando el apéndice no estaba complicado, la mayoría de los pacientes regresa a sus actividades normales en una o dos semanas, empezando a caminar desde el mismo día de la cirugía. El ejercicio y cargar cosas pesadas se retoman alrededor del mes. Si el apéndice estaba perforado, la recuperación es más lenta y el seguimiento más cercano.

Sí. El apéndice participa en el sistema inmune del intestino, pero no cumple una función que el cuerpo no pueda suplir. Vivir sin él no te obliga a cambiar la dieta ni a tomar ningún medicamento de por vida.

El costo depende de en qué condiciones llega el apéndice, del hospital y de cuántos días de estancia se necesiten, así que no es un paquete cerrado como en una cirugía programada. Lo que sí puedo darte es un presupuesto claro antes de operar, sin sorpresas. Escríbeme por WhatsApp y platicamos tu caso.

Otros padecimientos que atiendo

Si tu caso no es apendicitis, es probable que esté aquí. Y si no aparece, escríbeme y te oriento.

Si el dolor va aumentando, no lo dejes pasar

La apendicitis operada a tiempo es una cirugía sencilla y de recuperación rápida. Operada tarde es otra historia. Si tienes dudas sobre tu cuadro, escríbeme y te oriento sobre qué hacer.

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